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¿Cómo se diagnostica la epilepsia?
Una persona NO tiene epilepsia si nunca ha tenido crisis aunque en su EEG aparezcan "focos". Es necesaria la presencia de dos crisis sin motivo aparente para diagnosticar la epilepsia. El diagnóstico de la epilepsia es clínico, las pruebas complementarias pueden ayudarnos a confirmar y/o a identificar una causa responsable del cuadro. Pero lo más importante es el HISTORIAL CLINICO. Es decir, la consulta con el neurólogo, donde se va a recoger información detallada de  cómo han sido las crisis, duración de las mismas,  se trata de obtener una descripción lo más detallada posible de las crisis, por ello es fundamental ir con los testigos de las crisis y  explicar cómo son: si afectan a todo el cuerpo o solo una parte, si se perdió o no la conciencia, duración, si el paciente  recordaba algo de lo acontecido antes y después de la crisis. Todos estos datos van a ser más importantes que cualquier otra prueba para diagnosticar la enfermedad.

La duración de las crisis suele ser muy breve, (suele parecer eterna) es importante no dramatizar la duración, no es raro que los familiares exageren en la duración de  las crisis. Se trata de obtener información precisa y detallada de las crisis, horario de aparición de las crisis, posibles factores desencadenantes, etc,  
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 Otro  dato importante es explicar si el paciente recien diagnosticado siente algo antes de la crisis, no es raro tener una convulsión y después saber que las sensaciones previas también eran crisis de epilepsia. Según dónde se origine la crisis, el paciente va a tener unos síntomas u otros. Por ejemplo puede sentir el adormecimiento u hormigueo de una mano, pie, escuchar más alto, ver imágenes, sensación de miedo, etc., por raro que pueda parecer, es muy importante relatar todos estos síntomas.
Ademas de las características de las crisis, otros datos relevantes para la historia clínica son:

Antecedentes personales. Desarrollo del embarazo y parto, desarrollo psicomotor posterior, malformaciones congénitas, enfermedades hereditarias, enfermedades durante la infancia, traumatismos craneales, convulsiones febriles en la infancia, fármacos o tóxicos utilizados, edad de aparición de las crisis.
Antecedentes familiares de epilepsia.
EXAMEN FISICO. Incluyendo examen físico general y exploración neurológica exhaustiva con el propósito de buscar  posibles lesiones y/o malformaciones que puedan estar implicadas en la epilepsia.

PRUEBAS COMPLEMENTARIAS. Comprenden técnicas neurofisiológicas: Electroencefalograma (EEG) y técnicas de neuroimagen (tomografía computerizada craneal (TAC), resonancia magnética craneal (RM), tomografía por emisión de positrones (PET) y tomografía computerizada por emisión de fotón simple (SPECT). Todas estas pruebas apoyan el diagnóstico, pero de manera aislada, si ese paciente nunca ha tenido crisis, no pueden dar el diagnóstico  de epilepsia.

   
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